viernes, 12 de noviembre de 2010

Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz nace en Nepantla, México, el 12 de noviembre de 1651. Gran poetisa quien con una asombrosa libertad de expresión verbalizó sustantivos y verbos, haciendo referencias mitológicas, con un lenguaje que a veces resulta complicado de comprender para el lector común.
Es una de las figuras más representativas de las letras hispanas. Teniendo en cuenta la época que le tocó vivir fue una mujer que se adelantó a su tiempo logrando superar las fronteras impuestas socialmente en tiempos coloniales a las mujeres.
De su extensa obra destaca: la silva, al modo gongorino de las Soledades, el Primero Sueño, entramada red alegórica de su búsqueda interior, obra que ha merecido la asombrada y admirativa atención de Karl Vossler, Menéndez Pelayo, José Gaos y Octavio Paz
Sor Juana Inés de la Cruz murió víctima de una epidemia mientras acudía a las hermanas en el convento el día 17 de abril de 1695. Fue inmortalizada con el nombre de la Décima Musa.
Censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan.

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿Por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y uego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la poseción, Lucrecia

¿Que humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él  mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejandoos si os tratan mal,
burlandoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite,es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel.
y a otra por fácil culpáis

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya lo que no os quiere
y quejáos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayir culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues, ¿Para qué os espantáis
de la culpa que teeis?
Queredla cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acuraréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario