viernes, 6 de septiembre de 2013
VESTIDURAS
Cierto día Belleza y Fealdad se encontraron a orillas del mar. Y se dijeron:
-Bañémonos en el mar.
Entonces se desvistieron y nadaron en las aguas. Instantes más tarde Fealdad regresó a la costa y se vistió con las ropas de Belleza, y luego partió.
Belleza también salió del mar, pero no halló sus vestiduras, y era demasiado tímida para quedarse desnuda, así que se vistió con las ropas de Fealdad. Y Belleza también siguió su camino.
Y hasta hoy día hombres y mujeres confunden una con la otra.
Sin embargo, algunos hay que contemplan el rostro de Belleza y saben que no lleva sus vestiduras. Y algunos otros que conocen el rostro de Fealdad, y sus ropas, no lo ocultan a sus ojos.
Tomado de EL Vagabundo de Khalil Gibrán
jueves, 28 de marzo de 2013
¿Por qué los docentes de educación premedia y media no escribimos?
¿Por
qué los docentes de educación premedia y media no escribimos?
La respuesta
a esta interrogante parece muy difícil de dilucidarla fácilmente. En primer
lugar hoy me he hecho la misma porque he escuchado a muchos colegas expresar
que los docentes de español no deben tener problemas para redactar objetivos,
logros de aprendizaje, indicadores de logros en los planes trimestrales y
semanales. Según los primeros, los docentes de español manejan con relativa
facilidad los tiempos verbales y las personas gramaticales indispensables para
presentar estos elementos de planificación exigidos por el ente regulador de la
educación en nuestro país.
Yo agregaría
que no solo basta manejar estas situaciones gramaticales. Se requiere tomar la
decisión de escribir todo lo que se hace y se piensa. Para ello es fundamental
que comencemos con la realización de un diario o cualquier documento que recoja
ideas que el docente va elucubrando diariamente. Así se va fortaleciendo
paulatinamente y por supuesto se transforma en un escritor formal y preciso.
Todavía no
he podido descifrar el por qué no escribimos los docentes; pero sí puedo dejar
sentado firmemente que muchos de nosotros nos hemos dejado atrapar por simples
formulismos que nos impone el sistema y
que van perdiendo relevancia a medida en que se acerca el final o el periodo de
vigencia del mismo. En este sentido el educador solo se siente obligado a
imitar a aquellos que han actualizado un poco sus conocimientos o simplemente
se sienten bien con los dictámenes del sistema y lo aceptan como lo mejor del
mundo.
Por otra
parte he podido concluir de manera superficial que nos hemos acostumbrado a
regirnos por documentos que recogen ideas que jamás o más bien no hay
evidencias muy claras de que son la respuesta que buscamos para el éxito de las
tareas emprendidas o por emprender. En ningún momento los docentes hemos manifestado
la inquietud de registrar por escrito todas esas anécdotas que nos llevan al
fracaso o al éxito, las negociaciones e imposiciones que realizamos con
nuestros estudiantes y hasta con acudientes o simplemente nos declaramos
rendidos por la impotencia o imposibilidad de lograr nuestras propuestas.
viernes, 1 de marzo de 2013
EL CUENTO
Antes de la invención de la escritura, los seres humanos ya imaginaban historias y las relataban en voz alta. Esas historias se transmitían de manera oral y no importaba quien era el autor. Quien las relataba, podía cambiar una cosa o la otra; por lo tanto, existían varias vesiones de cada una.Esas narraciones reflejaban el pasado de cada pueblo, sus costumbres, sus mitos, sus leyendas. Por ese medio, las generaciones más viejas transmitín su cultura y sus valores a las más jóvenes. Actualmente, ese tipo de narraciones se conoce como cuentos populares, tradicionales o folclóricos.
Los cuentos tradicionales son los más lejanos antecedentes del cuento moderno. Este si tiene autor conocido, es escrito y se define como una narración breve de hechos ficticios o imaginados.
La brevedad del cuento se asocia con otras características:
1. Aparición de pocos personajes.
2.Organización de acciones e un episodio o escena.
3.Caracterización breve de los personajes
4.Prevalencia de la acción sobre la descripción.
5.Presentación de un sector específico o un fragmento de la realidad.
6.Efecto unitario del cuento
Estructura del cuento
La acción del cuento se estructura según un esquema característici:Marco o situación inicial. Se expone el contexto en que se producen los hechos. En otras palabras, se presentan los personajes y algunas indicaciones de espacio y tiempo.
Conflicto: la situación inicial se transforma. Por lo general, aumenta poco a poco la tensión entre los personajes.
Resolución o desenlace.Es la solución del conflicto, cuando la tensión ha llegado al máximo.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
CUERPO Y ALMA
Un hombre y una mujer se sentaron junto a una ventana abierta a la primavera. Se sentaron uno junto al otro. Y la mujer dijo:
-Te amo. Eres bello y rico, y estás siempre bien ataviado.
Y el hombre, dijo:
-Te amo. Eres un bello pensamiento, algo demasiado etéreo para sostenerlo en la mano, y una canción en mis sueños. Mas, la mujer se levantó con furia y replicó:
-Señor, por favor dejadme ya. No soy un pensamiento, ni una cosa que pasa por tus sueños. Soy una mujer. Preferiría que me desearas como esposa y madre de niños no nacidos aún.
Y se separaron.
Y el hombre hablaba en su corazón: "He aquí otro sueño que se convierte en humo".
Y la mujer decía: "Bien. ¿Y qué decir de un hombre que se convierte en humo y sueños?"
Un hombre y una mujer se sentaron junto a una ventana abierta a la primavera. Se sentaron uno junto al otro. Y la mujer dijo:
-Te amo. Eres bello y rico, y estás siempre bien ataviado.
Y el hombre, dijo:
-Te amo. Eres un bello pensamiento, algo demasiado etéreo para sostenerlo en la mano, y una canción en mis sueños. Mas, la mujer se levantó con furia y replicó:
-Señor, por favor dejadme ya. No soy un pensamiento, ni una cosa que pasa por tus sueños. Soy una mujer. Preferiría que me desearas como esposa y madre de niños no nacidos aún.
Y se separaron.
Y el hombre hablaba en su corazón: "He aquí otro sueño que se convierte en humo".
Y la mujer decía: "Bien. ¿Y qué decir de un hombre que se convierte en humo y sueños?"
Tomado de El Vagabundo de Khalil Gibran
jueves, 26 de enero de 2012
viernes, 16 de diciembre de 2011
El canto del mochuelo
Está grave la señorita Elisa.Hace ya tres días que
pasa en una gran agonía.La fiebre no cede.El médico ha dicho que es pulmonía lo
que tiene y ya se le han puesto millones de unidades de penicilina. Está tomando
sulfas también desde el primer día. Temprano se hizo el diagnóstico y se comenzó
el tratamiento
Elisa es joven y fuerte. Hasta hace pocos días rebosaba salud y alegría. Sólo después del baile del 28 de Noviembre se había "rociado" al salir del salón, camino de su casa. Uno de esos chaparrones imprevistos, fugaces, llamados "barre-jobos", tan característicos del fin del invierno, la había sorprendido en la calle. Se había mojado un poco y se había resfriado. Después el doctor había dicho que tenía neumonía doble.
Antonio estaba deseperado, triste, abatido. Amaba a Elisa entrañablemente. Eran vecinos y la había visto crecer desde niña hasta verla convertida enla hermosa mujer que era ahora. "Ella era tan dulce, tan buena"... Acababa de verla en un momento que le fue permitido hacerlo. "¡Estaba tan descompuesta, tan pálida, tan lánguida! ¡Y esa mirada suya, de ansiedad! ¡Y esa respiración tan fuerte y tan rápida! A pesar del oxígeno que le administraban cada hora, a veces se ponía cianótica y siempre estaba agitada como si la faltara aire".
"Era verdad que la pulmonía era una enfermedad muy grave. Por algo la llamaban los médicos ingleses y norteamericanos el capitán de la muerte; pero ahora con los antibióticos todo había cambiado.
"¡Qué enorme diferencia entre las condiciones actuales y las que él había conocido allí mismo en su pueblo, allí mismo en su barrio! Aquellas calles lóbregas, aquellas calles fangosas, de invierno y llenas de polvo en verano. Ni un cocvhe, ni un bombillo eléctrico, ni acueducto, ni servicios higiénicos, ni hospital, ni nada. Entonces la gente se moría sin el auxilio de la ciencia". Repasó con la mente tantos cuadros tristes que había contemplado en su niñez: "Toribio, muerto de tétano, sin una sola inyección de antitoxina, en medio de dolores tremendos; y Pedro; y Margarita; y el peor y más triste de todos los casos, su hermanito Manuel... Apenas si se daba él cuenta de las cosas entonces, pero había algo que se le había grabado en la mente para toda la vida. "Era de noche. Estaban velando: Repartían café y galletas de soda. Estaban sentados en el portalete de la cocina, ahí precisamente donde él estaba ahora, cuando empezó a cantar un pájaro en el palo de mango del patio que estaba ahí todavía como testigo mudo.Uno de los presentes (no podía recordar quién) había dicho: "malo, está cantando el mochuelo", y otro había comentado en voz baja, como para no ser oído por los familiares peros sin cuidarse de él, talvez por lo pequeño que era entonces: "lo que es a este niño no lo salva nadie porque cuando hay un enfermo grave y canta el mochuelo, la muerte es segura". Antonio recordaba claramente cómo había sentido una ola fría de terror y había escuchado el fatídico canto: Pim, pim,pim, pim ... Después, recuerda que entró a ver a su hermanito y que éste lo miró con una mirada de ansiedad y de angustia que le había llegado al alma y que luego había vuelto los ojos hacia otra parte, exactamente como lo había mirado Elisa hacía un rato. Al fin el sueño lo había vencido y a la mañana siguiente, lo recordaba como si fuera ahora, con ojos estupefactos, habá visto, en una mesa adornada de flores, con una mortaja muy blanca y entre cuatro velas grandes de cera, a su hermanito tendido, quieto, inmóvil; y, delante del niño muerto, a su madre desgarrada por el dolor, llorando amargamente".
Pasó un largo rato. Antonio, en las sombras, lloraba en silencio. Su amada sufría y estaba grave de muerte.Él lo presentía por más que el médico se sintiera confiado: "Su Elisa moriría".
Era ya de madrugada. En el patio las frondas comenzaban a iluminarse con la luz de una luna tardía. Empezaba afrío. Este año soplaba la brisa del Norte temprano. De repente empezó a cantar el mochuelo otra vez, desde lo alto de algún árbol cercano: el mango o el níspero, quien sabe si el guanábano.
Antonio sintió, a pesar suyo, un estremecimiento de terror. "Se espantaron" las gallinas, ("como entonces" pensó Antonio). "Era ya seguro. Su Elisa iba a morir".
"Mas ¿por qué? ¿Qué demonios tenía que ver el canto de un pajarraco con la vida o con la muerte? Esas supersticiones lo asustaban a él cuando era niño. Ahora era diferente. La gente de los campos es muy imaginativa, se decía: "Al oír ese canto monótono, pim, pim,pim, por horas y horas, siempre igual, siempre el mismo, llegaron a encontrarle algún parecido, alguna analogía con los golpes delmartillo en los clavos cuando el carpintero del lugar tenía, a media noche,que hacer algún cajón de muerto, de urgencia.
Pim, pim, pim,pim,seguía impertubanle el mochuelo su canto fatídico. Antonio, muy a su pesar, lo escuchaba y, gradualmente, a medida que se prolongaba el canto, le iba encontrando un lejano parecido, después un parecido indudable, con el martilleo del carpintero "haciendo cajones de muerto".
"¿Y si fuese verdad la leyenda?" pensó con redoblado temor. "¿Qué sabemos nosotros de los misterios de la vida y de la muete? ¡Pero es absurdo! ¿Qué lógica hay en esa tonta leyenda? Y sin embargo, después de todo ¿qué sabemos nosotros si lo lógico o lo que nos lo parece es lo real y verdadero? ¿Ysi resultase que todo lo que creemos y todo lo que juzgamos cierto, lógico y científico no es realmente así sino de otro modo?"
Antonio sentía que sus convicciones se debilitaban.Tenía mucho miedo.Su novia adorada estaba en peligro de muerte. "Allí estaba tendida, presa de una enfermedad terrible. ¡No, su novia tenía que vivir! El médico le estaba aplicando los tratamientos más modernos, pero era preciso hacer lo que fuera para salvarle la vida: lo lógico y lo ilógico, lo científico y lo anticientífico".
Como un autómata se levantó Antonio y se fue a la trastienda cogió un riflecito de salón que allí había y se fue, patio abajo, caminando, primero muy rápido, despacio después, más ymás despacio, sigilosamente, con mucho cuidado... Arriba del guanábano estaba el mochuelo, desprevenido, cantando su monorrimo interminable:pim,pim, pim,pim.
A la luz de la luna veíase la sombra del cuerpecito indefenso (una lechuza pequeña parece el mochuelo). Antonio lo vio bien,alzó el rifle, apuntó: ¡Fuego! y rodó por el suelo, sin vida, el infeliz mochuelo.
Elisa amaneció sin fiebre y, como suele suceder en las pulmonías, después de la dramática lucha con la muerte que la hizo pasar asfixiándose horas y días, en medio de la más horrorosa desesperación,ahora dormía omo un ángel,como si no hubiese pasad nada, tranquila y feliz.
Elisa es joven y fuerte. Hasta hace pocos días rebosaba salud y alegría. Sólo después del baile del 28 de Noviembre se había "rociado" al salir del salón, camino de su casa. Uno de esos chaparrones imprevistos, fugaces, llamados "barre-jobos", tan característicos del fin del invierno, la había sorprendido en la calle. Se había mojado un poco y se había resfriado. Después el doctor había dicho que tenía neumonía doble.
Antonio estaba deseperado, triste, abatido. Amaba a Elisa entrañablemente. Eran vecinos y la había visto crecer desde niña hasta verla convertida enla hermosa mujer que era ahora. "Ella era tan dulce, tan buena"... Acababa de verla en un momento que le fue permitido hacerlo. "¡Estaba tan descompuesta, tan pálida, tan lánguida! ¡Y esa mirada suya, de ansiedad! ¡Y esa respiración tan fuerte y tan rápida! A pesar del oxígeno que le administraban cada hora, a veces se ponía cianótica y siempre estaba agitada como si la faltara aire".
"Era verdad que la pulmonía era una enfermedad muy grave. Por algo la llamaban los médicos ingleses y norteamericanos el capitán de la muerte; pero ahora con los antibióticos todo había cambiado.
"¡Qué enorme diferencia entre las condiciones actuales y las que él había conocido allí mismo en su pueblo, allí mismo en su barrio! Aquellas calles lóbregas, aquellas calles fangosas, de invierno y llenas de polvo en verano. Ni un cocvhe, ni un bombillo eléctrico, ni acueducto, ni servicios higiénicos, ni hospital, ni nada. Entonces la gente se moría sin el auxilio de la ciencia". Repasó con la mente tantos cuadros tristes que había contemplado en su niñez: "Toribio, muerto de tétano, sin una sola inyección de antitoxina, en medio de dolores tremendos; y Pedro; y Margarita; y el peor y más triste de todos los casos, su hermanito Manuel... Apenas si se daba él cuenta de las cosas entonces, pero había algo que se le había grabado en la mente para toda la vida. "Era de noche. Estaban velando: Repartían café y galletas de soda. Estaban sentados en el portalete de la cocina, ahí precisamente donde él estaba ahora, cuando empezó a cantar un pájaro en el palo de mango del patio que estaba ahí todavía como testigo mudo.Uno de los presentes (no podía recordar quién) había dicho: "malo, está cantando el mochuelo", y otro había comentado en voz baja, como para no ser oído por los familiares peros sin cuidarse de él, talvez por lo pequeño que era entonces: "lo que es a este niño no lo salva nadie porque cuando hay un enfermo grave y canta el mochuelo, la muerte es segura". Antonio recordaba claramente cómo había sentido una ola fría de terror y había escuchado el fatídico canto: Pim, pim,pim, pim ... Después, recuerda que entró a ver a su hermanito y que éste lo miró con una mirada de ansiedad y de angustia que le había llegado al alma y que luego había vuelto los ojos hacia otra parte, exactamente como lo había mirado Elisa hacía un rato. Al fin el sueño lo había vencido y a la mañana siguiente, lo recordaba como si fuera ahora, con ojos estupefactos, habá visto, en una mesa adornada de flores, con una mortaja muy blanca y entre cuatro velas grandes de cera, a su hermanito tendido, quieto, inmóvil; y, delante del niño muerto, a su madre desgarrada por el dolor, llorando amargamente".
Pasó un largo rato. Antonio, en las sombras, lloraba en silencio. Su amada sufría y estaba grave de muerte.Él lo presentía por más que el médico se sintiera confiado: "Su Elisa moriría".
Era ya de madrugada. En el patio las frondas comenzaban a iluminarse con la luz de una luna tardía. Empezaba afrío. Este año soplaba la brisa del Norte temprano. De repente empezó a cantar el mochuelo otra vez, desde lo alto de algún árbol cercano: el mango o el níspero, quien sabe si el guanábano.
Antonio sintió, a pesar suyo, un estremecimiento de terror. "Se espantaron" las gallinas, ("como entonces" pensó Antonio). "Era ya seguro. Su Elisa iba a morir".
"Mas ¿por qué? ¿Qué demonios tenía que ver el canto de un pajarraco con la vida o con la muerte? Esas supersticiones lo asustaban a él cuando era niño. Ahora era diferente. La gente de los campos es muy imaginativa, se decía: "Al oír ese canto monótono, pim, pim,pim, por horas y horas, siempre igual, siempre el mismo, llegaron a encontrarle algún parecido, alguna analogía con los golpes delmartillo en los clavos cuando el carpintero del lugar tenía, a media noche,que hacer algún cajón de muerto, de urgencia.
Pim, pim, pim,pim,seguía impertubanle el mochuelo su canto fatídico. Antonio, muy a su pesar, lo escuchaba y, gradualmente, a medida que se prolongaba el canto, le iba encontrando un lejano parecido, después un parecido indudable, con el martilleo del carpintero "haciendo cajones de muerto".
"¿Y si fuese verdad la leyenda?" pensó con redoblado temor. "¿Qué sabemos nosotros de los misterios de la vida y de la muete? ¡Pero es absurdo! ¿Qué lógica hay en esa tonta leyenda? Y sin embargo, después de todo ¿qué sabemos nosotros si lo lógico o lo que nos lo parece es lo real y verdadero? ¿Ysi resultase que todo lo que creemos y todo lo que juzgamos cierto, lógico y científico no es realmente así sino de otro modo?"
Antonio sentía que sus convicciones se debilitaban.Tenía mucho miedo.Su novia adorada estaba en peligro de muerte. "Allí estaba tendida, presa de una enfermedad terrible. ¡No, su novia tenía que vivir! El médico le estaba aplicando los tratamientos más modernos, pero era preciso hacer lo que fuera para salvarle la vida: lo lógico y lo ilógico, lo científico y lo anticientífico".
Como un autómata se levantó Antonio y se fue a la trastienda cogió un riflecito de salón que allí había y se fue, patio abajo, caminando, primero muy rápido, despacio después, más ymás despacio, sigilosamente, con mucho cuidado... Arriba del guanábano estaba el mochuelo, desprevenido, cantando su monorrimo interminable:pim,pim, pim,pim.
A la luz de la luna veíase la sombra del cuerpecito indefenso (una lechuza pequeña parece el mochuelo). Antonio lo vio bien,alzó el rifle, apuntó: ¡Fuego! y rodó por el suelo, sin vida, el infeliz mochuelo.
Elisa amaneció sin fiebre y, como suele suceder en las pulmonías, después de la dramática lucha con la muerte que la hizo pasar asfixiándose horas y días, en medio de la más horrorosa desesperación,ahora dormía omo un ángel,como si no hubiese pasad nada, tranquila y feliz.
Autor: Sergio González Ruiz
La vida es acción, vívela
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